Pez Ángel
Pterophyllum scalare (Identificado por Schultze, 1823)
El pez ángel es uno de los peces más queridos de la acuariofilia, y casi siempre el que la gente señala primero cuando ve una pecera plantada bien montada. Tiene un cuerpo alto y comprimido, en forma de disco, con las aletas dorsal y anal alargadas que le dan esa silueta tan reconocible. Y aunque a muchos les sorprenda… el pez ángel es un cíclido, de la misma familia que los óscar o los rams, aunque su carácter es bastante más tranquilo que el de la mayoría de sus parientes.
Nombre Científico: Pterophyllum scalare
Familia: Cichlidae
Origen: Sudamérica, cuencas del Amazonas y el Orinoco (Brasil, Perú, Colombia, Venezuela y las Guayanas)
Tamaño: aprox. 15 cm de largo y 20 cm de alto, y en ejemplares de aleta larga, todavía más.
Cuidados Esenciales:
Espacio: Es un pez alto, así que necesita una pecera con buena altura. Para un grupo pequeño a largo plazo, mínimo unos 200 litros, y mejor todavía 250 litros o más. Si quieres que se formen parejas, parte de un grupo de cinco o seis.
Parámetros: Temperatura 24–30 °C y pH 6,0 – 7,5.
Filtración: Filtro suave, de poco a medio flujo y cambios de agua semanales o cada 10 días del 20-30%. Nada de corrientes fuertes.
Nota: Casi todos los ángeles que se venden hoy son criados en cautiverio, así que son mucho más adaptables. Más que perseguir números exactos de pH o dureza, lo importante es la estabilidad y mantener el amoniaco y los nitritos en cero.
Las plantas vivas ayudan muchísimo con esto último, y el ángel es de los cíclidos que mejor se ven en una pecera plantada.
Dieta: Omnívoro
Esperanza de Vida: 10 - 12 años
Sociabilidad: Cíclido de carácter tranquilo con otras especies, pero territorial con los suyos, sobre todo al criar
Reproducción: Ovíparo
Dificultad: Fácil a intermedia
Ángeles platino
A primera vista parece un pez puramente ornamental, pero detrás de esa elegancia hay un cazador. En la naturaleza, el ángel vive entre raíces y vegetación densa, donde su cuerpo alto y sus barras verticales lo camuflan entre los tallos mientras espera a su presa. Es un depredador de emboscada que se alimenta de peces pequeños e invertebrados. Ese detalle, explica buena parte de cómo hay que pensarlo en la pecera: con qué peces hay que meterlo, qué tan grandes tienen que ser y por qué a veces se pone territorial.
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Cuidados esenciales
Espacio y entorno
Aquí el pez ángel rompe una regla que repetimos seguido. En casi todas nuestras guías te decimos que prefieras una pecera más larga que alta, porque la mayoría de los peces aprovechan el piso y no la altura. El ángel es de las pocas excepciones: por su forma de disco vertical, necesita altura. Un ejemplar adulto, medido de la punta de la aleta dorsal a la punta de la anal, puede pasar de los 20 cm, así que una pecera bajita lo hace incómodo.
Para la decoración, le va perfecto un fondo de arena o grava, con troncos, raíces y plantas vivas. Apenas interactúa con el sustrato, así que ahí tienes libertad de poner peces de fondo. Lo que sí agradece son plantas de hoja ancha y superficies verticales donde sentirse seguro, como anubias, helecho de Java o vallisneria.
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Comportamiento y convivencia
El carácter del ángel es el tema donde más se confunde la gente, y siendo justos, tiene razón de confundirse, porque vas a leer cosas contradictorias. Unos dicen que es agresivo y otros que es pacífico. ¿Cuál es la verdad? Un poco de las dos.
Con otras especies suele ser tranquilo. Donde sale su lado cíclido es con otros ángeles y, sobre todo, cuando una pareja se pone a criar: ahí defienden su rincón y persiguen a quien se acerque. También se pone más bravo si la pecera le queda muy chica. O sea que no es un pez agresivo por naturaleza, y eso se maneja con espacio y con buenos compañeros.
Para elegirle compañía hay tres reglas. La primera: nada demasiado chico, porque un ángel adulto se come lo que le quepa en la boca. La segunda: nada de peces que tiendan a morder aletas, porque esas aletas largas son un blanco fácil. La tercera: nada de peces que naden demasiado rápido y puedan estresarlo. Con eso en mente, armar una comunidad alrededor de tus ángeles es bastante sencillo.
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Alimentación
El ángel es omnívoro y nada exigente para comer. Una buena base de hojuelas o gránulos de calidad cubre el día a día, y conviene complementar con alimento congelado o vivo como larva de mosquito, artemia o daphnia, que le encantan y le sacan el color. Como tiene la boca relativamente chica para su tamaño, elige gránulos de tamaño adecuado para que pueda tragarlos sin batallar.
Cuando son jóvenes pueden comer con muchísimas ganas. Con la edad se calman. Da de comer de forma constante pero sin sobrepasarte, que el sobrante solo ensucia el agua.
¿Todos los ángeles son iguales?
Para nada, y esa es buena parte de su encanto. A partir de una sola especie, décadas de cría selectiva han producido una variedad enorme de colores y formas de aleta. Vas a encontrar el plateado clásico con sus barras, el negro, el mármol, el dorado, los koi de manchas naranjas, los blue y los albinos, entre muchos otros. En cuanto a las aletas, están los de aleta estándar y los de aleta larga o velo, que son preciosos pero más lentos y más fáciles de morder, así que con ellos conviene cuidar todavía más la elección de compañeros.
Todas estas diferencias de color y aleta son variedades de la misma especie, no especies distintas. En la naturaleza sí existen otras especies del género, como el Pterophyllum altum y el Pterophyllum leopoldi, pero la inmensa mayoría de lo que ves en tienda son variedades domésticas de Pterophyllum scalare.
Estos son algunos de los colores que existen en los peces ángel.
Pez ángel koi
Reproducción
Criar ángeles es de las experiencias más bonitas del hobby, y no es difícil empezar. Forman parejas que se mantienen unidas y ponen sus huevos sobre superficies verticales: una hoja ancha, un tronco, incluso el tubo del filtro. Los dos padres cuidan la puesta y abanican los huevos, un comportamiento fascinante de observar.
Como machos y hembras se ven casi idénticos hasta el momento de la puesta, el truco más práctico es comprar un grupo de cinco o seis jóvenes y dejar que se emparejen solos; con el tiempo verás cuáles forman pareja. Si quieres animar la reproducción, suele ayudar subir un poco la temperatura y ofrecer alimento vivo o congelado.
Los padres primerizos a veces se comen su primera puesta; no es que sean malos padres, es parte de su aprendizaje y suele mejorar con las siguientes. Las puestas son enormes, de cientos de huevos, así que si muchos alevines sobreviven vas a tener que pensar a dónde van a ir esos peces.
Tip Pro: Al comprar tus ángeles, no te fijes solo en el color. Revisa que naden derechos y activos, que tengan las aletas íntegras y los ojos brillantes, y que reaccionen al alimento. Un ejemplar joven y sano se adapta mucho mejor, y si piensas en criarlos, partir de un grupo de cinco o seis te da la mejor oportunidad de obtener una pareja.
Burbuja científica:
Como buenos cíclidos, los ángeles aprenden rutinas rápido y asocian a quien los alimenta con la comida, así que es común que se acerquen al cristal en cuanto te ven llegar.
Una nota
Todo lo que compartimos en Mi Pecera Mx es contenido educativo y experiencias propias del hobby. No te estamos diciendo qué tienes que hacer: cada pecera, cada pez y cada situación es distinta, y lo que a nosotros nos funcionó puede comportarse diferente en tu casa. Tómalo como una guía para informarte y decidir tú.
Sigue aprendiendo
Si quieres armarle una comunidad, lee: Qué peces pueden vivir con un pez ángel (#).
Si vas a montar una pecera del tamaño correcto para ellos, lee: Ideas de peces para una pecera de 210–265 litros (#).
Si quieres preparar el tanque antes de meter a tu pez, lee: Cómo ciclar tu pecera (#).
Bibliografía
Aquarium Co-Op. (s. f.). Care guide for freshwater angelfish – The feisty angel of the aquarium. Recuperado el 25 de junio de 2026, de https://www.aquariumcoop.com/blogs/aquarium/angelfish-care-guide
Froese, R., & Pauly, D. (Eds.). (2025). Pterophyllum scalare (Schultze, 1823). FishBase. https://www.fishbase.se/summary/Pterophyllum-scalare.html
Yamamoto, M. E., Chellappa, S., Cacho, M. S. R. F., & Huntingford, F. A. (1999). Mate guarding in an Amazonian cichlid, Pterophyllum scalare. Journal of Fish Biology, 55(4), 888–891. https://www.researchgate.net/publication/229576194